Un paso atrás en el Derecho de Fundación

Hoy sale el segundo nº de la revista Fundaciones de El Economista. Se puede ver, gratis en:  

Destaco el editorial, con subrayados míos, pues abunda en lo que ya tantos venimos manifestando: Un paso atrás en el Derecho de Fundación

La actual Ley de Fundaciones está cerca de cumplir doce años de vigencia y, si bien es cierto que algunos artículos requerían de una reforma, habría sido suficiente con ciertas modificaciones, no siendo necesaria la aprobación de una nueva Ley. Medidas que fomenten la transparencia y las prácticas de buen gobierno son siempre bienvenidas. La transparencia aumenta la confianza en el sector. Que la sociedad confíe en las fundaciones tiene una gran relevancia, ya que éstas realizan actividades de un gran valor social sobre las que no se puede permitir ningún género de dudas.

Pero este anteproyecto va más allá, modifica ciertos artículos clave, cuyo nuevo contenido está generando controversia en el Tercer Sector. Las asociaciones de fundaciones denuncian que el texto representa un paso atrás, al tiempo que pone de manifiesto una enorme desconfianza hacia el sector. Se oponen a este proyecto porque supone restringir el derecho de fundación y, con ello, la participación de la sociedad civil propia de los Estados democráticos más avanzados.

Durante los años de crisis, las fundaciones españolas han mantenido su actividad gracias al patrimonio propio, las desinversiones programadas y la reestructuración, con el objetivo de ser más eficientes. Sin embargo, las dificultades para lograr recursos, tanto privados como públicos, se ha traducido en la desaparición de 1.000 entidades, lo que supone el diez por ciento del total. La reducción de la financiación junto al aumento de la demanda implica la necesidad de comprometer a los ciudadanos con los intereses generales para que las organizaciones particulares lleguen donde no llega la Administración pública.

Siempre que se compara la participación de nuestra sociedad civil en proyectos sociales con otros países de Europa o Estados Unidos, se llega a la conclusión de que los españoles somos menos solidarios. Falsa impresión. Las desgravaciones por donaciones en esos países van desde el 60 ó 75% en Francia, según sea para las empresas o particulares, y pueden llegar hasta el 100% en determinados supuestos en Austria y Estados Unidos. Sin embargo, en España el máximo desgravable por particulares es del 25%, y del 35% para empresas. De hecho, es el país que menor desgravación ofrece para incentivar el  mecenazgo. Luego, no es de extrañar, que la participación ciudadana represente tan sólo un 9%, frente al 19% de media europea.

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