"Al llegar al juzgado, me asaltó la misma sensación de siempre. Parecía mentira que la justicia se impartiera desde aquella precariedad, con tan poco empaque, de forma, en fin, tan menesterosa. La gente apelotonada en los pasillos, los expedientes a la vista, amontonados de mala manera, los funcionarios siempre...