La generación de los futuros filántropos

Nos referimos a la denominada “generación Z” o “post millennials”: ¿quiénes son y qué impacto tendrán en la filantropía? Según Sharna Goldseker, coautora con Michael Moody del libro “Generation Impact: How Next Gen Donors Are Revolutionizing Giving”, los jóvenes nacidos entre 1995 y 2010 serán los mayores donantes de la historia, gestionarán unos 59 billones de dólares.

Podemos conocerles con dos ejemplos de sensibilidad civil y compromiso social: Malala Yousafzai (1997) a los 11 años se hace famosa por su blog editado para la BBC a favor de los derechos de las mujeres paquistaníes y a los 17 años es la premio Nobel más joven de la historia; y Greta Thunberg (2003) a los 15 años interviene en una cumbre de las Naciones Unidas y se convierte en la líder mundial en desarrollo sostenible contra el cambio climático.

Estos jóvenes de hoy son los verdaderos nativos digitales, en la historia del hombre nadie había estado “conectado” directamente a los grandes problemas del mundo como ellos. Quizás por esto también revelan características comunes. Así, de acuerdo con los autores del libro:

• están interesados ​​en muchos de los temas que sus padres aprecian, pero quieren intervenir de manera diferente;

• quieren que las ONGs evalúen su contribución real más allá de dar a conocer la simple recaudación de fondos;

• están al final de un proceso sin precedentes de transferencia de riqueza (40 billones en las próximas décadas es la estimación de Accenture, informe TheGreaterWealth Transfer, 2015);

• preocuparse por el impacto social, por las consecuencias finales de cualquier intervención filantrópica;

• tienen el deseo de ser parte de algo más grande que ellos mismos, quieren “marcar la diferencia”.

Por otro lado se destacan cuatro comportamientos básicos de la Generación Z, vinculados a un elemento común, la búsqueda de autenticidad:

• mejorar la expresión individual y evitar etiquetas;

• movilizarse por una variedad de causas;

• creer en la efectividad del diálogo para resolver conflictos y mejorar el mundo;

• tomar decisiones y relacionarse con las instituciones de manera analítica y pragmática.

Y podemos añadir que los de esta generación del mundo occidental, creen en la solidaridad, la igualdad y la ecología, están atentos al medio ambiente y a cuestiones sociales como el terrorismo, el racismo, el extremismo y los conflictos civiles. El 89% requiere el mismo trato entre los sexos. El 64% tiene amigos de diferentes religiones, el 60% quiere cambiar el mundo. Y habiendo alcanzado un nivel común de conciencia social se sienten personalmente responsables de lo que sucede en todo el mundo, incluso a través de un simple y pequeño gesto.

Hay por tanto que ir trabajando por conocerles, buscar el modo de modificar las donaciones para que tengan un mayor impacto. Y los “expertos”, seguro que intentarán con ahínco saber lo que les interesa, cómo quieren involucrarse con esas causas … y, quizás más importante, cómo no quieren involucrarse.Qué nuevas herramientas y estrategias para el cambio los entusiasman más.Lo que están aprendiendo de las generaciones anteriores y lo que quieren aportar a su trabajo junto con esas generaciones.

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